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Los alimentos transgénicos a debate

Como ya la mayoría sabéis, los alimentos transgénicos son aquellos tratados genéticamente para su consumo. Se trata de modificar su ADN, creando mutaciones y generando un producto con unas características determinadas, eliminando su proceso natural.

Entre los alimentos más comunes transgénicos podemos encontrar algunas frutas y verduras, donde se eliminan las pepitas, se modifica el color y el sabor, se amplía su proceso de maduración, se añaden minerales, creando productos totalmente diferentes.

Dos de los alimentos de origen vegetal que mayor modificación han sufrido son la soja y el maíz y los países que más cultivos transgénicos tienen son Estados Unidos, Argentina, Canadá y China, a los que se les suma por sus estudios recientes Europa, Honduras, Colombia, India.

Gran parte de los alimentos que comemos hoy, es probable que hayan sido genéticamente modificados. Este es un tema a debate en diferentes países, donde para unos no es necesario etiquetar estos alimentos (como en Canadá y EEUU), y en otros está prohibido que salgan al mercado sin una etiqueta que informe al consumidor lo que está ingiriendo.

A continuación, os reflejo los alimentos transgénicos más comunes en Estados Unidos:

La soja. Esta, junto al maíz, es el alimento más alterado genéticamente en Estados Unidos. Un productor estadounidense de semillas para la agricultura creó en 2010 una soja genéticamente modificada para tener un alto nivel de ácido oleico, que se encuentra naturalmente en el aceite de oliva. Este ácido oleico, un ácido graso omega-9 monoinsaturado, tiene la función de reducir el colesterol LDL.

El maíz. Según estudios científicos, más del 80 % del maíz cultivado en EEUU ha sido modificado genéticamente, ya que el maíz modificado resiste a herbicidas, que sirven para matar a las malas hierbas.

La leche. Con el objetivo de aumentar la cantidad de leche producida en las vacas, a estas se les da una hormona del crecimiento bovino (rBGH). Esta hormona está prohibida en La Unión Europea y otros países como Japón, Canadá o  Australia.

Qué finalidad tienen

La teoría en la que se basa la alteración genética de seres vivos apela a que es necesario modificar los vegetales y animales para que los cultivos sean más rápidos y exitosos, y de esta forma combatir la pobreza en los países pobres y acabar con el hambre en el mundo.

Por un lado, los animales se alteran genéticamente para tener una mejor calidad de vida y ser más resistentes a enfermedades o parásitos y para que crezcan más rápidamente o aumenten su reproductividad alterando sus ciclos de fertilidad. Por otro lado, las plantas se alteran para resistir mejor a las plagas, para producir más frutos con menos nutrientes, agua y luz, y para que sean más resistentes a herbicidas o pesticidas.

Seguidores y detractores

Este tema ha suscitado muchas polémicas durante muchos años. Para algunos hay numerosas ventajas y otros, sin embargo, solo ven inconvenientes.

Para sus seguidores, entre las ventajas, uno de los beneficios es su rentabilidad. Una semilla alterada genéticamente puede ser más costosa que una sin modificación, pero esta resulta mucho más fértil que una convencional.

Además, los cultivos transgénicos resisten mejor a los herbicidas. Estas plantas están desarrolladas para hacer frente a las plagas de insectos, unos de los factores que más perjudica a la agricultura. La gran ventaja aquí es el uso de menos insecticidas, ya que estas plantas son más fuertes y resistentes.

Según expertos, hay que diferenciar dos tipos de alimentos transgénicos: los que se modifican para mejorar sus propiedades nutricionales y los que se modifican para que las plantaciones sean más fuertes. En cuanto al primer grupo, por ejemplo, hay organizaciones que defienden este argumento, como es el caso de Naciones Unidas, que asegura que el arroz combinado con vitamina A contribuya a reducir la falta de vitamina A mundial.

Aunque son muchas organizaciones que defienden la alteración genética, hay instituciones que se oponen a su comercialización y solicitan prudencia a la hora de consumirlos por la falta de resultados a largo plazo en la salud y en el medio ambiente. Uno de ellos es Greenpeace.

Aseguran que no existen estudios que descarten intoxicaciones debido a alergias, la intolerancia a algunos alimentos, la contaminación del suelo, los daños irreversibles en las plantas o de los animales, entre otros.

De lo único que todos deberíamos estar de acuerdo es que el consumidor es el que debe tener la última palabra. Y por tanto, debe estar informado en todo momento sobre qué alimentos contienen organismos modificados genéticamente, y en función de eso decidir qué consumir.

Y con el objetivo de informar a todos los consumidores, Greenpeace elaboró hace un par de años una guía roja y verde de alimentos transgénicos. En la lista verde incluye productos cuyos fabricantes han garantizado a la organización que no utilizan transgénicos y en la roja, productos que Greenpeace no puede garantizar que no contengan transgénicos.

Edith Gomez 

maiz

Sol Ahimsa Colomgia 2018

About Edith Gomez

Es editora en gananci.com , apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.

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