Home 40 ARTÍCULOS 40 El pan nuestro de cada día

El pan nuestro de cada día

Estamos en plenas fiestas navideñas y una de sus principales características son los fabulosos banquetes que preparamos todos lo que nos lo podemos permitir, o a los que somos invitados.

Es un gozo comer, y más cosas ricas, pero esto me lleva inevitablemente a pensar en la otra parte, en las cosas comidas. Por más que estén suntuosamente presentadas, han tenido que experimentar la muerte antes de poder alimentarnos.

Llegir aquest article en Català

El pan nuestro de cada día amb imatges 002

¿Existe algún consuelo posible? ¿Hay alguna concepción que nos permita eludir la culpabilidad cuando pensamos honestamente en ello?

Para muchos consistirá en algo tan simple como en que necesitamos comer para vivir, de modo que es nuestra vida o la de ellos. Ante esta perspectiva, muchos optan por no comer animales, con lo cual aspiran a no infligir daño a los seres. Pero se da la circunstancia de que parece que se midió estrés en los vegetales que iban a ser cortados. No sé muy bien qué base científica tiene esto, pero parece verosímil que si las plantas “escuchan” nuestros mensajes de amor y crecen mejor, también pueden percibir nuestra intención de arrancarlas o cortarlas.

El pan nuestro de cada día amb imatges 003

Existen un puñado de seres humanos que viven sin la necesidad de comer, y esta puede ser una aspiración magnífica. Sin embargo, es una opción que nos asusta a muchos, por no estar carente de riesgos. Si bien es posible trascender las leyes de esta dimensión, y a largo plazo es tal vez lo que estamos todos destinados a hacer, de momento y en general estamos regidos por un cierto funcionamiento.

En el artículo pasado hablaba de lo especial que es esta dimensión por el hecho de que no aparecemos en ella por generación espontánea, sino que se requiere de un complejo proceso de gestación y nacimiento. La complejidad de los requisitos físicos parece incluir también el hecho de que los seres necesitan alimentarse los unos de los otros.

El pan nuestro de cada día amb imatges 004

En este sentido, los que se hallan en una situación más “pura” son los vegetales, que todo lo que hacen para vivir es metabolizar los cuatro elementos: los nutrientes del suelo (tierra), el agua, el oxígeno y el dióxido de carbono (aire) y el sol (fuego). Después, los animales herbívoros o las personas vegetarianas incorporan los cuatro elementos en sí mismas no solo directamente, exponiéndose a ellos, sino también por medio de comer los seres que los han metabolizado (lo cual parece especialmente necesario cuando se trata de incorporar el elemento “tierra”). Y los animales y personas carnívoros incorporan los elementos por medio de zamparse a los animales, generalmente herbívoros u omnívoros.

Todo esto tiene lugar por medio de una danza macabra en que, desde los animales herbívoros hacia arriba (más algunas plantas carnívoras), los seres se infligen daño y se comen unos a otros. Todo ello ocurre bajo la mirada impertérrita del cosmos, como si fuese lo más normal del mundo.

No tengo noticias de que esta danza tenga lugar en las dimensiones en las que se aparece por generación espontánea. La psíquica Marilou Trask-Curtin habla por ejemplo de un paraíso donde ve comida pero a nadie comiendo, con lo que aventura que allí no hay que comer para vivir, si bien la cercanía de la comida proporciona un entorno familiar a las almas que hay por ahí. De hecho, sería extraño un paraíso donde la felicidad de algunos fuese a expensas del sufrimiento de otros.

El pan nuestro de cada día amb imatges 005

Porque, de hecho, la cuestión fundamental aquí es la del sufrimiento. El asunto verdaderamente conmovedor no es si eres o no comido, sino lo que viene antes de ello, que es la manera en que se produce tu muerte. Antes de ser comido se te tiene que quitar la vida, y ello lleva generalmente dos factores asociados: primero, un estrés, un miedo y una angustia; es decir, un impacto emocional. Segundo, un dolor más o menos intenso, pero en general de corta duración. Después ya, una vez que has traspasado y lo ves todo con los ojos etéricos, ¿qué más te da lo que le pase a continuación a tu excuerpo?

Así pues, lo fundamental no es el hecho de comer o no comer, sino el hecho de quitar la vida, y esta puede quitarse por múltiples motivos, tanto a los animales como a los propios seres humanos. Y lo fundamental de lo fundamental es la angustia, pues esta es el impacto que puede quedar tras la muerte y que puede ser necesario resolver en una próxima vida.

Si conseguimos aliviar esta angustia habremos dado un gran paso hacia la armonía o hacia la liberación.

Resulta fundamental comprender que el factor fundamental en la comida es la muerte, y que, desde este punto de vista, todos los seres somos “comidos” de un modo u otro. Incluso los humanos. Un cáncer nos come. Una enfermedad degenerativa nos come. Una demencia progresiva nos come. Los virus y bacterias mortales nos comen. Los venenos nos comen. Una vez muertos, nos comen ciertos animalitos de la naturaleza, o nos comen las llamas.

El pan nuestro de cada día amb imatges 006

La comprensión de que el hecho de comer y ser comido forma pues parte de la dinámica de este cosmos nos debería proporcionar cierto alivio, o por lo menos aceptación. Ahora bien, para que este alivio y aceptación cundan verdaderamente debemos recordar algo más, que es la naturaleza esencialmente sagrada o divina de la realidad. Y ¿qué pretende obtener la Divinidad de la experiencia en la materia? Lo mismo que nosotros: conocimiento. Experiencia. Evolución.

Todo y todos somos aspectos de la misma Divinidad; entonces podemos decir que las distintas partes de la Divinidad se van comiendo entre sí. Y ¿qué interés pueden tener unas partes de la Divinidad en comerse otras? Puesto que cada parte de la Divinidad acumula una experiencia y un conocimiento único, se me ocurre que la finalidad de todo esto es, de alguna manera, asumir la experiencia o el conocimiento de los demás seres en nosotros; seguramente no de un modo total, pero sí al menos la impronta, la característica fundamental de la existencia de ese ser.

En un artículo pasado hablaba del poder evocador de los olores de la naturaleza y aventuraba que si los olores nos remiten a tantas cosas ello puede tener que ver en cierto modo con la información que contienen los átomos inspirados. Con la comida puede ser que asumamos algo semejante: información. De hecho, ante un buen sabor también nos gusta cerrar los ojos y asumirlo plenamente.

El pan nuestro de cada día amb imatges 007

El universo parece físico pero es, en realidad, profundamente metafísico. Sabemos que la materia no existe propiamente, sino que todo consiste en partículas infinitesimales sujetas a un continuo juego de fuerzas. También podemos deducir, por sentido común, que estas partículas no construyen, conscientemente y por sí mismas, el todo muchísimo mayor que ellas del que forman parte (un cuerpo, una roca, etcétera), del mismo modo que una pieza de Lego no sabe a qué está destinada ni se ensambla sola con otras. Será la inteligencia que organice dichas piezas la que otorgará a cada una su función. Y esa inteligencia solo se tomará la molestia si obtiene algo por medio de ello. Puesto que esta inteligencia es metafísica, su finalidad tan solo puede ser metafísica. Puesto que esta inteligencia es el sustrato y el origen de todo, no tiene nada por conocer excepto a sí misma. Entonces se subdivide para verse y experimentarse desde distintos ángulos, y en una de las posibilidades construye este universo y decide qué tal aprender por medio de fusionar los cuerpos que han tenido experiencias distintas. En este sentido, la comida sería una forma de fusión. Hacer el amor sería otra. De hecho, cuando nos “comeríamos a besos” a alguien estamos expresando este anhelo de fusión, de incorporación.

Esta fusión se procesa por estratos. Los vegetales incorporan las características puras de los cuatro elementos más las experiencias que pueden permitirse tener en tanto que seres que permanecen anclados en un lugar. No parece un ámbito exuberante de experiencia, pero por ahí se empieza. A continuación, los animales herbívoros incorporan esa característica y tienen además un ámbito de experiencia mucho más rico, al poderse mover. Seguidamente, los animales carnívoros incorporan todo ello y pueden permitirse el reposo relajado del felino. Después viene el ser humano, que incorpora en sí mismo todo lo que estima pertinente y goza de un descanso más relajado todavía.

Finalmente, la muerte se come a todo el mundo y los seres vuelven a formar parte del aire y de la tierra, que son asimilados directamente por los vegetales. El ciclo de retroalimentación mutua nunca cesa y debe ser contemplado metafísicamente, es decir, como una forma de que el conjunto progrese en conocimiento gracias a esta espiral de irnos incorporando unos dentro del cuerpo de los otros.

Hands Holding a Seedling and Soil ca. 2000

Este sistema de funcionamiento creo que seguirá existiendo en el cosmos, pero ello no evita que una humanidad determinada, llegado un punto de su ascensión por la espiral, pueda decidir y lograr obtener la información que necesita directamente de su propia fuente metafísica, y con ello dejar de comer. Porque, al fin y al cabo, no concibo que en dimensiones más excelsas los seres sigan con el procedimiento tan burdo que es la comida para seguir incorporando informaciones unos de otros.

Algunas personas ya están viviendo sin comer. El resto, mientras vamos llegando, podemos efectuar un paso interesante en el ascenso por la espiral. Este paso consiste en reconocer la naturaleza sagrada, divina, de todo lo que comemos, en agradecer a los seres que nos comemos lo que están compartiendo con nosotros y en decirles que llegará un día en que celebraremos a la Divinidad todos juntos, en una dimensión en que todas las criaturas podamos sentirnos en hermandad y podamos vivir sin agredirnos en modo alguno.

La tradicional bendición de la mesa es un acto de agradecimiento que considero muy sano; creo que deberíamos potenciarlo y que podríamos añadirle esta perspectiva más cosmológica para dar un paso más en nuestra aspiración de habitar finalmente en dimensiones en las que no exista agresión alguna.

Imaginemos que más allá del ser humano la cadena siguiese y que por encima de nosotros hubiese unos dioses que estuviesen esperando nuestro punto de maduración para “dar cuenta” de nosotros en sus estómagos. Ahora imaginemos que esos dioses nos comen despreocupadamente, sin poner atención ni mostrar ningún respeto por nuestro sacrificio.

El pan nuestro de cada día amb imatges 009

¿Nos gustaría haber vivido para eso? ¿Nos gustaría alimentar a esos seres? En cambio, imaginemos que, siendo la cosa de tal manera que no pudiésemos evitar nuestro destino, esos dioses mostrasen un profundo respeto por nosotros antes de nuestro sacrificio y nos agradeciesen sentidamente lo que les vamos a aportar, y que a la vez deseasen llegar a un punto evolutivo en que pudiesen dejar de hacernos esto. En este caso podríamos contemplar un mapa cósmico en el que, así como seres situados en niveles anteriores de la escala nos han alimentado, nosotros seremos alimento de unos seres que están en un nivel posterior de la escala, y veríamos de algún modo el sentido evolutivo y de hermandad de todo ello. Puesto que nosotros recibiríamos ese respeto, también lo daríamos a las criaturas de las que nosotros nos alimentásemos. Participaríamos así en una rueda menos angustiante en la que todos los seres aceptarían mejor el final de sus días (final que tiene que llegar de todos modos).

El pan nuestro de cada día amb imatges 010

Recordemos que antes señalé la angustia como el problema fundamental de la rueda de la depredación. También es el problema principal de cualquier otro tipo de vislumbre de la muerte. Aceptar la muerte es aceptar “ser comido” por la enfermedad o por el tiempo. Y ¿qué es lo principal que nos gustaría sentir delante de la muerte? Que nuestra vida tiene sentido. Si los demás nos muestran, como esos dioses hipotéticos de los que he hablado, su respeto y agradecimiento por lo que ha sido nuestra vida, tendremos un buen impulso para seguir adelante. Pero, claro, antes tendremos que haber sido muy respetuosos nosotros. Y uno de los ámbitos menos valorados y que pasan más desapercibidos a la hora de ser agradecidos y sentir la hermandad de todo es el de la comida.

Sugiero que, a partir de ahora, demos la bendición a todos nuestros platos a partir de la profunda conciencia del sacrificio de una parte de la divinidad para que nosotros podamos seguir contándolo. Y que nos propongamos que dicho sacrificio no haya sido en balde, porque tomemos la determinación de aprovechar nuestros días para aprender a amar mejor y a conocernos mejor. Incluso podemos proponernos elevar en nosotros la experiencia del ser comido; es decir, podemos proponernos que ese ser siga viviendo de algún modo en nosotros y evolucione por medio de nuestra propia evolución.

El pan nuestro de cada día amb imatges 011

De algún modo siento que esta actitud activa el agradecimiento del cosmos hacia nosotros, y que por ello nos da a su vez sus bendiciones. Nuestra vida fluye mejor y recibimos más ayudas.

Así pues, y en definitiva, que nuestras Navidades no sean tan solo comilonas y consumo. Que sean sobre todo un modo de tomar conciencia de algo, y que podamos sostener dicha conciencia.

He elegido un tema que puede haber provocado incomodidad en algunos lectores, pero ¿a qué tememos mirar? ¿Qué tememos ver? Puede darse a todo un enfoque constructivo; incluso al hecho espinoso de que vivimos gracias al sacrificio de la vida de otros seres, ya sean animales o vegetales. Puede parecer desagradable afrontar este tema pero forma parte de la vida misma, y puede desencadenar en nosotros reflexiones y cuestionamientos que, en definitiva, puedan acabar por hacer de nosotros mejores seres humanos. No ha sido otra mi intención.

Buen provecho a todos.

© Francesc Prims Terradas

Llegir aquest article en Català

El-pan-nuestro-de-cada-día-amb-imatges-001

CONECTA CON LA CAJA DE PANDORA

Si quieres recibir actualizaciones periódicas de todo lo que vamos publicando, Suscríbete a nuestra lista de correo Aquí
  • Redes sociales
  • Visita nuestras webs
  • Portales de Vídeo y Audio

Síguenos en Facebook
www.facebook.com/pandoravideo ( Página Oficial )
www.facebook.com/groups/lacajapandora/ ( Grupo )

Síguenos en Google+
www.plus.google.com/+LacajadepandoraEu1

Síguenos en Twitter
www.twitter.com/cajapandora1

Visita y suscríbete la web de La Caja de Pandora
www.lacajadepandora.eu

Visita la web de videos de La Caja de Pandora
www.cajadepandora.tv

Visita y suscríbete al Periódico de La Caja de Pandora
www.pandoranews.eu

Suscríbete a los canales de vídeo La Caja de Pandora:

www.youtube.com/lascajasdepandora ( Principal )

www.youtube.com/siyiyi ( Luís Palacios )
www.youtube.com/caixadepandoraTV ( Catalán )
www.youtube.com/PandorasTv ( Inglés )

Suscríbete al canal de Audio de La Caja de Pandora:
www.ivoox.com/escuchar-caja-de-pandora-audios_nq_4454_1.html

Síguenos en Vimeo
www.vimeo.com/channels/lacajadepandora

Sol Ahimsa Colomgia 2018

About Francesc Prims

Licenciado en Filología, ha sido el redactor jefe de la revista Athanor durante diez años, y continúa siéndolo de la revista Dia de la Terra. A lo largo de su trayectoria ha entrevistado a personajes de la talla de Deepak Chopra, Federico Mayor Zaragoza o Eckhart Tolle. Además, doce años de vida en una comunidad de orientación espiritual le han proporcionado un inestimable bagaje en cuanto al conocimiento de la naturaleza humana. Es autor del libro de entrevistas Nuevos paradigmas (Editorial Sirio, 2015).

Check Also

Adapta tu horario Biológico al ritmo vital Circadiano – artículo 1 de 5

 Nuestro reloj biológico y ritmo circadiano, tiene unos ciclos donde los órganos se limpian y descansan. El …

¡Sí a las Medicinas Tradicionales y Complementarias: Tú pagas, tú decides!

¡Sí a las medicinas tradicionales y complementarias en el Sistema Público de Salud. Por el …

SANACIÓN RECONECTIVA: EXPERIMENTA LA NUEVA ENERGÍA DEL PLANETA. Con el Dr. Eric Pearl.

¿Por qué siempre nos centramos en las causas de la enfermedad o de los problemas …

One comment

  1. Guillermo Froilan Muñoz Garcia

    GRACIAS POR LA PUBLICACIÓN, nuestro cuerpo es de origen netamente natural y nuestra alimentación debería ser también natural, como lo era antes, pero por malas costumbres y educaciones nos hemos vuelto canívales de los animales, sin pensar que también fueron creados para convivir en armonia con nosotros, tenemos que volver a nuestra alimentación natural que es más alimenticia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.